COMO TUMBARSE EL ROLLO Y EMPEZAR UN COLECTIVO LITERARIO EN MEDIO DEL DESIERTO
17 Mayo del 2025
Escrito desde los tunes de la escuela Leona Vicario por Carolina Reséndiz
En marzo del 2025 se presentó en Hermosillo la antología de poesía joven sonorense Senderos de Sal en el MUSAS. Algo había en el aire esa noche que la poesía estaba fluyendo, tal vez porque era el día internacional de la poesía, tal vez había algo que se sentía personal. Me sorprendió y alegró ver que había bastante gente en el evento, conocidos y desconocidos, todos entusiasmados por la poesía.
Algo se empezó a mover en mi cerebro, tuve una sensación extraña recorriendo mi espalda.
Hubo un detalle que llamó mucho mi atención, como hater oficial de todo y todos. Durante la noche hubo alrededor de cuatro menciones del Floricanto entre las personas que pasaban a leer al escenario. Por si no lo conoces, el Floricanto es un evento de lectura de poesía organizado por estudiantes de los primeros semestres de la licenciatura en literaturas hispánicas en la UNISON, es dirigido al público en general, pero usualmente quienes leen son los mismos estudiantes letrosos.
Primero pensé que tantas menciones del Floricanto en un espacio que no tenía nada que ver era porque hemos aprendido a comparar cualquier espacio abierto a la expresión artística con un Floricanto, o tal vez era porque eran universitarios quienes lo traían en la lengua, pero después reflexioné más y me di cuenta que tenía sentido que lo mencionaran tanto: es técnicamente, el único espacio de difusión literaria (open mic) constante en Hermosillo.
Porque, tenemos que admitir algo incómodo: no hay comunidad literaria en la capital del estado.
Y no me refiero a que no hay escritores, hay muchos talentosos y notorios, con sus libros o sus textos publicados en revistas, escritores en camino a consolidarse o ser validados por alguna institución.
A lo que me refiero es que no hay una comunidad literaria para la gente que vive la literatura a diario, las hormigas obreras literarias hermosillenses actualmente no tienen un hormiguero donde ir a dejar sus migajas de poesía y profundizar sus túneles sin fin.
Además, la poca comunidad que hay revuelve alrededor de la carrera de Letras, comunidad caníbal y siempre cambiante donde nadie parece tener memoria histórica de las cosas que ya se han hecho o los temas sobre los que se ha escrito y por consecuencia todos siempre terminamos haciendo lo mismo; lean poesía que se ha hecho por los últimos 20 (o 50) años en Sonora, siempre estamos hablando del calor, el desierto, los vagabundos en el centro, los bares malillas, siempre siempre, al menos un poema de un sonorense mencionara eso y en mi opinión neta NETA ya estuvo bueno.
¿Por qué no estamos haciendo cosas nuevas? Porque no tenemos comunidad.
¿Por qué no tenemos comunidad? Porque hay muchos pleitos, funas y choques entre las personas que escriben.
Senderos de sal fue dirigida por un poeta de otro estado recién llegado a Hermosillo, según dijo en la presentación del evento. En la misma presentación un amigo hizo un comentario pasajero mientras hojeaba la antología: ¿Por qué tuvo que venir alguien de fuera a hacer una antología de poesía sonorense?
Yo le dí una respuesta lógica sobre la falta de fondos y de unidad entre la comunidad literaria que ni yo misma me creí, pero me quedé callada pensando y llegue a la misma conclusión: no hay comunidad literaria sonorense, por eso nunca podríamos haber hecho una antología, más allá de los fondos o riñas personales.
Una idea empezó a anidarse en mi cerebro reptiliano.
Yo ya me había quejado con anterioridad, pero sin poder encontrar la clave de porque no había tantos eventos literarios alternativos como hay otro tipo de eventos artísticos alternativos en la ciudad.
Juzgando solo por lo que se ve y los flyers que una se topa en la calle o en redes, la escena musical alternativa lleva años en crecimiento con tocadas casi cada fin de semana, la escena de las artes plásticas, han estado creciendo en sus exposiciones variadas y constantes, al igual que las obras de teatro, la escena audiovisual sigue creciendo, también la escena del maquillaje y la moda se ha estado moviendo recientemente, y no solo eso, hay fuertes conexiones entre estas escenas, lo que lleva nuevos tipos de creaciones que mantienen el arte fresco, aquí es donde debemos preguntarnos, ¿dónde está lo literario en todo esto? dormido, encerrado en instituciones, esperando que letras o el gobierno haga un evento o una presentación a la que van las mismas personas de siempre y aún cuando sean abiertas al público general, nunca irán personas fuera del círculo literario.
Necesitamos tumbarnos el rollo y despertar.
Necesitamos una comunidad literaria, necesitamos espacios nuevos, independientes y alternativos, necesitamos reconocernos unos a los otros como creadores y escritores, lo importante es saber que están haciendo los otros para dejar de hacer todos lo mismo en silencio o sin apoyo que tan fácil podríamos recibir si hubiera un diálogo creativo constante.
Necesitamos memoria histórica de lo que ya se ha hecho en Hermosillo, en Sonora, para así ver hacía el futuro. Necesitamos crear cosas nuevas y sobre todo, necesitamos aprender a convivir, coexistir.
Me parece tristísimo que al egresar de letras parece que el mundo literario se acaba, tal vez en algún momento la carrera de Letras y sus espacios de expresión eran suficientes para la comunidad literaria, pero conforme año tras año egresan generaciones que además de tener que afrontar un mercado laboral hostil, tienen que encontrarse con una comunidad literaria desierta, estos espacios dejan de ser suficientes y no solo eso: no deberían ser los únicos, la expresión artística literaria no debería verse delimitada por una institución. Esto no es un diss a Letras o al Floricanto en específico, es un diss a que el Floricanto sea el único tipo de Floricanto.
Al egresar una se da cuenta que ya no hay espacios como el Floricanto, como el Fiell, ya no te enteras de las cientos de revistas estudiantiles que salen con cada generación para morirse con cada generación.
Y es que justo este es mi punto: dejemos de esperar que alguien más lo haga por nosotros, hay que hacerlo nosotros, hay que poner de nuestra parte y crearnos espacios fuera de lo familiar, hay que tener variedad.
Debería haber la oportunidad como estudiante o egresado de Letras de crecer más allá de la escuela. Y debería de haber la oportunidad de que el mundo fuera de letras crezca con nosotros.
Aquí una lista de demandas, derechos y obligaciones a la comunidad literaria que corresponda:
- ocupamos espacios nuevos de desarrollo para artistas jóvenes
- ocupamos una comunidad
- ocupamos que los poetas dejen de dejar sus poemas pudrirse en un cajón porque “los están guardando para un concurso”
- ocupamos dialogar
- ocupamos que los estudiantes de letras puedan tener más cosas en su curriculum que FIELL o Floricanto
- ocupamos eventos literarios constantes
- ocupamos que la literatura se mezcle con el resto de las artes
- ocupamos dejar de ver la literatura solo en el papel: pensemos en el espacio vacío del desierto
- ocupamos dejar lo viejo morir, pero siempre tenerlo en mente
- ocupamos dejar una marca de nuestra existencia y paso por la comunidad creativa sonorense
- ocupamos conectarnos con el resto del país
- ocupamos fanzines
- ocupamos publicaciones independientes
- ocupamos recibir a cualquier persona interesada en la literatura
LO QUE PIENSO MANIFESTAR PARA EL COLECTIVO
dijo ángel lópez el 11 de junio del 2025
El floricanto nació para ver nacer a letras y la vio morir en sus propias manos. Está muy chilo y todo, pero cuando se acaba el floricanto y nos vamos a pistear, ¿qué hacemos con lo nuestro?
Hacer algo nuestro, nuestro de verdad, es complicado porque nada es nuestro hasta que deja de serlo al compartirlo, y hoy en Hermosillo, en Sonora, no sé a dónde ir para compartir lo mío y hacerlo mío.
Estuve organizando eventos y actividades que “imitaban” al floricanto (porque es un formato sencillo) y en casi todos ellos iba alguien que yo no conocía, alguien que no era de letras, alguien que leía algo muy diferente y abría algo en mí que me motivaba a seguir haciendo esos eventos, creyendo que algún día explotaría una gran comunidad literaria y artística de la que formaría parte y tendría mi bequita y mi casa y mi vida muy bella y hasta tendría mi propia estatua descuidada. Pero no pasó nada y no intenté que pasara mucho más.
Nada dura para siempre (y menos dura sin feria). Opté por comer y no seguí organizando nada, pero la idea y el gusto por crear un espacio de expresión sigue vivo.
Me hubiera encantado que un evento establecido y financiado por el gobierno cayera del cielo y me recogiera, porque poca fe tenía en mí como para levantar algo desde el suelo yo solo. Mi error fue pensar que algo así se hace solo.
Cuando alguien con más fe, y tal vez inocencia, se acercó a mí con la misma hambre de querer hacer suyo lo suyo, no pensé dos veces en aceptar la propuesta y formar un colectivo.
Hacer mío lo mío y tuyo lo tuyo es lo que pienso que se necesita: un espacio seguro, cómodo, interesante, reflexivo y divertido. La expresión artística es una necesidad humana que muchas veces dejamos encerradas en el último cajón, esperando ser encontradas por alguien. Nuestro mayor pecado es tener demasiada fe ajena y poca fe propia. Queremos ser parte del cambio en este lugar tirando la barrera más difícil en la vida artística: la propia, la del miedo por el juicio, la del síndrome del impostor, la que nos ahoga en autosabotaje. Queremos un cambio para todos, abrir las puertas al arte escondido en el último cajón.
Mi error fue creer que esto se hace solo.
EL RAYO QUE CAYÓ EN MUSAS EL MES DE MARZO
Puesto en papel el 18 de Junio de 2025 – Cocinado en la mente de la Melanie desde hace meses
En tiempos dónde la etapa tardía del capitalismo y la extrema derecha caminan entre nosotros, la individualidad y el egoísmo son premiados más que nunca y nos encanta sentirnos diferentes, ganadores.
Yo también sentí ese rayo en MUSAS, la electricidad me petrificó al inicio y después no pude quitarme su hormigueo de encima. Tenía la piel de gallina cuando decían poesía, lloraba por dentro viendo las sillas llenas, los oídos ocupados y las risas presentes.
TODO ARTISTA NECESITA ESTO
Lo más cercano al ingrediente secreto del arte, si es que existe, sería la comunidad. Es un espacio anti-onírico donde la garganta se desgarra y te emociona la posibilidad de hacer el ridículo, siendo bufón y rey en un círculo íntimo.
El arte en comunidad, hoy más que nunca es una necesidad y se vende como un lujo, cuando no debería estar a la venta en primer lugar.
La comunidad literaria en Sonora está muriendo, se necesita donación urgente de colectivos que no tengan miedo a existir.
Necesitamos gente que pise nuestros poemas y obras literarias tanto como necesitamos que vengan a chuparnos los pies y decirnos que somos el Kafka de Navojoa o la Pizarnik de Hermosillo.
Necesitamos crear y crear y creer que podemos tener un espacio donde la única regla es escribir y hablar de lo que escribiste, todo lo demás es un plus.
Necesitamos dejar de estar emocionados de ir a un evento por que ya tienes que subir a tus historias para continuar tu aesthetic de escritor.
Necesitamos acudir al desconecte y empezar a repartirse en el espacio tiempo del presente y no en la burbuja algorítmica extremadamente curada para ti.
Necesitamos más piso para desparramarse en lágrimas y risas; porque ya aceptamos que
no vamos a tener casa y tenemos que construirla,
no vamos a tener hijos y tenemos que criarnos,
no vamos a tener justicia y tenemos que defendernos,
tenemos la pluma, tenemos la voz y ahora tenemos las redes, o lo que queda de ellas
Dejamos de tenernos juntos, ahora somos vendidos por separado.
Hay que ser más que un post en instagram,
un compartido de tiktok
un video-ensayo de youtube
un ensayo mal hecho de chatgpt
vibras, hay que dejar de buscar vibras de un post como si fueras un muro de pinterest,
tienes que ser tus ojos, tus miedos, tus deseos y mentiras
sé horroroso, sé cringe, sé rebelde de verdad
Sé parte del nido, donde todos queremos aprender a volar.
Sé uno más para los demás y lo demás serán uno contigo.
Sé un artista que no se quedó en cuarentena, ahogado y solitario.
DESPIERTENSE
El sol naciente sigue sin ocultarse.
Nuestro calor jodido lo van a conocer todas las generaciones,
lo que desaparece es la memoria por vivir tibios,
juntos hay que recordarnos y escribir,
escribir para recordarnos,
y resistir para existir.
Bohórquez, en esta misma arena dijo:
“(…) Si no tiene mi verso
sonido de martillos levantando edificios,
cantos de obrero en marcha,
ímpetu de azadón,
pico y máquina de coser,
si no viene mi verso
a decir las verdades del hombre
no me sirve.
Eso es todo.”
CONFESIONES DE UNA CHICA ADOLESCENTE
manifestadas por Estefanía un 23 de junio 2025
Escribir siempre ha sido una lucha constante para mí. Me caga la gente supersticiosa que te juzga por hacer o no hacer, me siento una farsante forzando un sentido de pertenencia y estoy harta de sentirme frustrada por no tener el talento de los demás, de estar en un constante bloqueo por sentir una presión asfixiante de crear cuando tal vez yo solo nací para disfrutar lo ajeno, o no… Soy fiel creyente de que la literatura puede vivirse de distintas formas, va más allá de un conjunto de escritos y de letras. Me emociona la idea de irla explorando mediante otras artes.
Creo que no hace falta seguirle tirando al Floricanto, tú sabes que pedo…Tal vez un poco más no le haga daño a nadie… Una se emociona al principio, todo es tan nuevo para tí, y ni se diga de cuando te toca organizarlo, que honor más grande! Toca callar bocas ylm. Hasta que te despiertas un día cualquiera con ganas de dejarlo todo, pues sabes que dirán lo mismo en diferente formato, irán las mismas cinco personas a repetir el mismo showcito que ya todos nos sabemos de memoria. Pero pues quién eres tú para quejarte, a tí no te hubiera salido ese despecho ni en poema ni en canción.
Me fascina asistir a eventos letrosos simplemente a escuchar y conocer lo que se está creando, también apoyar a mis amigos o conocidos, supongo que una silla ocupada nunca está de más. El acto tan simple de asistir ha despertado en mí el deseo de crear, me doy cuenta de como hay un mundo ingenioso de posibilidades y cosas por hacer, cosas que nadie ha dicho, pues, justo cuando se va apagando la fé porque parece que ya está todo lo dicho por decir y todo lo hecho por hacer, más me impresiona la creatividad de las personas de crear y crear y seguir creando y despertando sentimientos tan intensos en una sociedad cada vez más apagada. He salido de eventos corriendo y llorando como loca desquiciada de tanto que siento y, honestamente, lo amo. Se me desbloquean los chakras y el cerebro para ahora sí, de una vez por todas, empezar a hacer… lo que sea realmente.
Varias veces me he encontrado en situaciones donde justo cuando empezaba a emocionarme con la idea de que existía una comunidad que se movía y te apoyaba, esta misma se evaporó al realizar que para pertenecer o ser tomada en cuenta, y asegurar un futuro entre letras (hopefully not), tendría que convivir con ciertos personajes de acciones cuestionables y detestables, lo cual me resulta imposible, no soy el tipo de persona que ignora su moral, aunque a veces así lo quisiera porque “me conviene” simplemente no puedo.
Cierto es que entre literatos debemos reconocernos y crear comunidad, pero yo no estoy de acuerdo en convivir con personas por las que yo o cualquier persona sintamos odio, no que sea un sentimiento muy presente en mí, soy hipersensible a las injusticias. Considero que parte de la falta de comunidad y vínculos rotos es la falta de apoyo en situaciones vulnerables. Hay que saber elegir a las personas correctas y no tolerar cualquier tipo de abuso, aunque esto signifique negarle la entrada a x o y, we gotta do what we gotta do.
La vida es un constante despertar para no quedarnos sumidos en los sueños.
LO QUE RONDA EN LA CABEZA DE ARACELI
Horas antes de la presentación un 27 de junio de 2025 (en un Tufesa extemporáneo)
A veces una no quiere ser parte del desierto…
Y aún así te encuentras buscando en algún hueco de la tierra árida, improductiva, incultivable y desértica de Sonora un espacio donde acomodarte, para estar a gusto y dejarte ser en la literatura, que la literatura te erija.
Cuando uno no encuentra aquello se desanima y avienta madres al aire, simulamos un culpable, un suplantador colmilludo (vamos a darle tregua al innombrable f*********), descargamos el coraje con los compas, porque acá todos nos sentimos igual y no hablo nada más de los literatos, hay un ching* de gente leyendo, escribiendo, HAY VOCES acá en el norte
Alguna vez viví un tiempo en otro norte y me apantallaron… la gente cohabitaba con las letras. Yo también quería eso para mis rumbos.
¿Será algo que ya viví?
La cuestión es que a veces la gente no jala, no se involucra, pero no hay que enzarzarse en ello, recuerda que crecimos en tierra infértil…
Que loco… porque emergimos de un lugar que emana un viso sugestivo…
Uno quiere ser parte, que lo dejen entrar a la el*** literaria sonorense ¿cuál? ahh cabrón si no hay ¿a qué nos vamos a adherir? la humedad se filtra entre las letras …
Recuerdo las madrugadas pandémicas, cada cierto tiempo en alguna videollamada con ** salía una idea nueva, hay que armarlo decíamos, una revista, algún taller, lo que caiga pero que se haga… nomás nos hacía falta el espacio, la gente y el financiamiento, ahuevo que te desanimas.
El tiempo pasaba y otra vez estábamos pantalla a pantalla dándole vueltas a lo mismo, buscándole que movida nos podíamos aventar…
Uno se queda en terreno propio, no explora territorio desconocido, nos da pánico aquel nos desprenderá la tierra i***
A eso ya le llovió… tenían que pasar unos años para articular esto, aventurarnos primero individualmente a la realidad literaria, a su propia materialidad, para después, ahora, hoy – indisciplinarse colectivamente.
Se nos olvidó que la literatura es para todos.
de