Breve introducción a la teoría conspirativa en el trayecto de la línea 10 VH o como aprendí a dejar de preocuparme y amar la simulación – JJ RENDÓN

El Beni le tiene miedo a los rayos, disfruta un día lluvioso como cualquier otra persona, con el aire fresco, el olor de la tierra mojada y el compás irregular de las gotas golpeando el techo del camión, las ventanas o la banqueta. El Beni le tiene miedo a los rayos porque a su padre le cayeron dos, pero dentro del camión se siente a salvo; ha visto balaceras, infinidad de choques y peleas desde la ventana y ha salido ileso en cada ocasión.
Hace rato que el Beni se volvió loco, todos lo intuyen pero casi nadie lo ha confirmado por su habilidad para mantenerse funcional; trabaja, paga sus recibos y compra el mandado, hablar solo es casi una acción automática para él, como caminar, mantener el equilibrio o respirar.
El semáforo está en rojo. Al frente dos personas hablan de que la vida no es real, que todo es una simulación holográfica creada por seres de dimensiones más complejas que nuestros simples ojos humanos no pueden ver. Alguien grita:
—Bajan…
Que todo lo controla una secta de billonarios que se ven raros de la cara porque son reptilianos y no porque sus bisabuelos prefirieron la endogamia que dejar de ser racistas o clasistas.
—Bajan
Pero el Beni no le tiene miedo a la simulación ni a los reptilianos, porque sabe que da igual, de ser verdad el no puede hacer nada para cambiarlo. El Beni le tiene miedo a los rayos porque a su padre le cayeron dos y tiene miedo que sea hereditario.
—Bajan!
Que ya había salido un director de teatro que tuvo su propia secta, que se las daba de diva hippie cuando todos sabían que abusaba de los actores de su colectivo y que aún lo seguían funando en redes después de muerto.
—Bajan, con una chingada!
Pero el Beni no le tiene miedo a los muertos ni a las sectas porque sabe que los muertos están enterrados y el no tiene dinero para que una secta quiera llevárselo. El Beni le tiene miedo a los rayos porque su padre sobrevivió a que le cayeran dos y le da miedo que sea hereditario.
Que hay entradas a túneles que usan los masones que conectan la catedral con los edificios más viejos de la ciudad y que hay salidas en cada cerro o qué los indigentes hablan en código para revelar la farsa de la sociedad; que la humanidad se extinguió hace miles de años y lo que queda es un zoológico galáctico que sólo pretende simular la decadencia de esta especie condenada. Pero al Beni no le importan los masones, los túneles secretos o ser parte de una farsa. El Beni le tiene miedo a los rayos porque su padre sobrevivió a que le cayeran dos y un intento de suicidio y le da miedo que sea hereditario.

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